Guía de compra
Lo que dice la etiqueta, leído en voz alta
Ayudamos a leer una fórmula antes de comprarla: ingredientes, formato, dosis y lo que conviene preguntar.
Un solo producto, tres columnas
Empieza por la tabla de ingredientes, no por el envase
El frontal del bote es publicidad. La tabla de ingredientes es información. La primera dice lo que el fabricante quiere que sientas; la segunda, lo que realmente contiene el producto. Si solo vas a mirar una parte del envase, mira la segunda.
Ahí encontrarás la lista completa de vitaminas, minerales y extractos, con la cantidad por dosis diaria y el porcentaje respecto a la ingesta de referencia. Si una cantidad no lleva porcentaje, suele significar que no hay valor de referencia establecido, no que sea irrelevante.
- Vitamina C (ácido ascórbico) 80 mg 100 %
- Magnesio (citrato) 56 mg 15 %
- Zinc (gluconato) 10 mg 100 %
- Vitamina D3 (colecalciferol) 5 µg 100 %
- Extracto de ginkgo biloba (hoja) 120 mg No establecido
Ejemplo de lectura, no de producto. La columna del porcentaje normaliza, pero no cuenta toda la historia: la comentamos en la sección siguiente.
Cómo se leen juntas
Las tres columnas que importan
En una tabla de complemento alimenticio suele haber tres columnas: ingrediente, cantidad por dosis y porcentaje de referencia. La primera columna ordena los nombres; la segunda, los números; la tercera, el contexto. Las tres se leen juntas, nunca por separado.
Columna 1
Ingrediente
Ordena los nombres. Aquí lees si lo que buscas aparece por su forma concreta (por ejemplo, citrato de magnesio y no solo «magnesio»).
Columna 2
Cantidad por dosis
Los números. Un error frecuente es fijarse solo aquí: dos miligramos de una forma de un mineral pueden equivaler a más o menos cantidad real que cinco de otra.
Columna 3
Porcentaje de referencia
El contexto. Normaliza la cantidad respecto a una referencia conocida, pero no cuenta toda la historia: la forma concreta del nutriente sigue importando.
Cuando compares dos fórmulas para hombre, la columna del porcentaje es útil para traducir. Pero dos productos pueden declarar el mismo porcentaje de magnesio sin declarar la misma sal, y eso cambia la cantidad real que aportan. Leer las tres a la vez es lo que evita comprar por un número aislado.
El cálculo que casi nadie hace
Qué significa «por dosis diaria»
Es la cantidad que el fabricante recomienda tomar al día, normalmente una o dos unidades. Todo lo que aparece en la tabla se refiere a esa dosis, no al total del envase. Un bote de 120 tabletas con una dosis de dos al día dura sesenta días.
Ese cálculo es sencillo y casi nadie lo hace. Saber cuánto dura un envase es la mejor forma de comparar precios entre formatos distintos. En nuestras fichas de fórmulas lo indicamos siempre: número de unidades, dosis recomendada y duración calculada.
Tres formatos, tres usos
Cápsulas, comprimidos, líquidos: cuál elegir
Las cápsulas suelen contener menos excipientes que los comprimidos, y se tragan con más facilidad para muchas personas. Los comprimidos permiten dosis más altas en menos volumen, pero a veces incluyen más aditivos para mantener la forma. Los líquidos en gotas tienen la ventaja de la dosificación flexible.
Ninguno es mejor en abstracto. Si tienes dificultades para tragar, un líquido puede ser la opción lógica. Si buscas dosis altas en un solo formato, un comprimido suele ser más práctico. Todo depende de cómo lo vayas a usar.
En las fórmulas para hombre que revisamos encontrarás los tres formatos. El formato no decide la calidad: decide cómo lo vas a tomar y con qué precisión. Nosotros declaramos el formato en cada ficha y avisamos si el envase incluye alcohol o glicerina en los extractos líquidos.
Extractos y líquidos
El formato líquido en gotas y qué mirar más allá del nombre
Los extractos líquidos en gotas, como los que se venden en frascos de 50 mililitros, presentan el ingrediente en un medio que a veces incluye alcohol o glicerina. Ese dato aparece en la etiqueta y conviene leerlo si prefieres evitar alguno de los dos.
La dosificación es más flexible que en cápsulas, porque se cuenta en gotas. Pero también más imprecisa si no se usa el cuentagotas con cuidado. Es un formato cómodo y válido, siempre que sepas lo que estás tomando.
Concentración
Estandarizada o no
Una ashwagandha al 5% de withanólidos dice más que una que solo menciona el nombre.
Parte usada
Raíz, hoja, semilla
Un ginkgo con extracto de hoja dice más que uno que no especifica de dónde sale.
Silencio útil
«No declarado»
Si el prospecto no declara la parte o la ratio, lo marcamos así: menos información, no un veredicto.
Tres etiquetas a leer con calma
Declaraciones dietéticas: vegano, sin gluten, sin lactosa
Estas declaraciones indican que el producto cumple ciertas condiciones sobre su composición. Una fórmula vegana no contiene ingredientes de origen animal; una sin gluten está formulada para quien evita el gluten; una sin lactosa no lleva ese azúcar. Son datos concretos y verificables.
Vegano
Ningún ingrediente de origen animal en la fórmula. Se declara en el prospecto si se cumple.
Sin gluten
Formulado para quien evita el gluten. La declaración es sobre la composición, no una etiqueta sanitaria.
Sin lactosa
No lleva ese azúcar. Útil si evitas la lactosa por hábito o preferencia.
Conviene no confundirlas con certificaciones sanitarias. Son declaraciones del fabricante sobre el producto, y así las recogemos. Si sigues una dieta específica por motivos de salud, consulta antes con un profesional.
El error que se repite más
El error más común: comprar por el nombre de la marca
Las marcas grandes no son automáticamente mejores. Un multivitamínico conocido y una fórmula menos famosa pueden declarar exactamente los mismos ingredientes en cantidades parecidas, con diferencias de precio notables. La etiqueta es la que decide, no el logotipo.
Dicho esto, las marcas grandes suelen tener más información pública sobre sus productos y más historial de control de calidad. Es un factor a tener en cuenta, no el único. Ni a favor ni en contra por defecto.
Filtra por lo que buscas
Las fórmulas comparadas de la web siguen el mismo orden que esta guía: primero los ingredientes, después el formato, luego las declaraciones.
Ver fórmulas comparadasAntes de añadir un producto
Cuándo conviene consultar antes de comprar
Si estás tomando algún medicamento, si tienes alguna condición de salud diagnosticada o si estás pendiente de una valoración, consulta con un profesional sanitario antes de empezar cualquier complemento. Nuestra web es informativa y no sustituye esa conversación.
Lo mismo si vas a introducir varios productos a la vez. Aunque los complementos alimenticios son de venta libre, combinarlos sin criterio no es una buena práctica. Un profesional puede revisar si hay solapamiento entre ellos.
Aplicado al resto de la web
Cómo usamos esta guía en el resto del sitio
Las comparativas de fórmulas siguen la misma estructura que esta guía. Primero los ingredientes, luego el formato, después las declaraciones dietéticas. Si un producto no declara algo, lo marcamos como «no declarado» en lugar de rellenar el hueco con suposiciones.
Esa es la regla de toda la web: la información que no aparece en el prospecto no aparece en nuestras páginas. Si comparas dos fórmulas para hombre y una de las dos calla un dato, verás la diferencia en la comparativa.
Antes de comprar
Dos preguntas y una etiqueta resuelven casi todo
¿Para qué la quiero? ¿Cómo voy a tomarla? Con esas dos respuestas y la tabla delante se elige mejor que con cualquier promesa de envase. Los complementos alimenticios no son medicamentos y no sustituyen una conversación con un profesional sanitario.
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